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A partir de 1915, en un ambiente extraordinariamente favorable para la Coronación de Nuestra Madre, era tema de debate el atuendo que, se pensaba, había de vestir Nuestra Señora en el ansiado momento de ceñir sus sienes y las de su Hijo con la más preciosa corona posible. Y era prácticamente unánime el sentir de que había de ser blanco, bordado en oro, a juego con la falda o saya que la Virgen estrenó en 1887. El deseo de obsequiar a la venerada Imagen con esta indumentaria para que la luciera en el deseado acontecimiento, nació entre los devotos de Nuestra Señora, y con especialidad entre los que, año tras año, constituían las juntas organizadoras de las Fiestas Aracelitanas.

Con el objetivo de allegar fondos para su hechura, en 1918 don Rafael Chacón y Chacón organizó funciones teatrales y, en 1920, siendo presidente de la Junta de Festejos don Francisco Serrano Rivera, con la misma finalidad se celebró la Fiesta de la Flor. Reunidas 7.000 pesetas mediante limosnas y donativos se encargó el trabajo de diseño y bordado a la monja carmelita descalza del convento de Lucena madre María del Carmelo que, en unión de cuatro religiosas dio comienzo a la obra.

Mª. Stma. de Araceli con manto blanco bordado en oro, el dia de la Coronación

En noviembre de 1921 el capellán aracelitano don José Yago Rodríguez lograba autorización para enajenar dos vestidos viejos e inservibles de Nuestra Señora - uno de terciopelo morado Imperio y otro de tisú de plata fondo azul- para, con su producto, completar el pago del que prácticamente se concluía en el monasterio de San José.

El día 3 de mayo de 1922 se entregaba a la señora camarera de la Virgen el nuevo y rico manto logrado fundamentalmente gracias a la piadosa prestación voluntaria de numerosísimos vecinos, ofrendado a Nuestra Señora en un emotivo acto por el deán de la catedral de Cádiz y predicador de la novena de la Virgen don Francisco Peiró.


Estrenado en 1928, una gran tormenta lo deterioró durante la procesión de tal modo que fue preciso pasar los bordados a otro terciopelo, labor que realizaron las mismas monjas carmelitas en 1930, no volviéndose a usar hasta el 2 de mayo de 1948, día de la coronación. Cosido a su forro presentaba el siguiente texto: Bordado en el Convento de Carmelitas Descalzas de esta población, costeándose con el producto de la Fiesta de la Flor celebrada en 1920 y otros donativos, siendo presidente de los Festejos D. Francisco Serrano Rivera. Estrenado en mayo de 1922.Se restauró en el mismo Convento, con alguna ampliación, gran cantidad de oro, terciopelo y forro nuevo el año de1930.

Mª. Stma. de Araceli con el manto blanco