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Corona de la Virgen y del Niño

En el mes de noviembre de 1932 se iniciaron las gestiones para proceder a la elaboración de las dos coronas. En enero del año siguiente el capellán de la Obra Pía, don Manuel Osuna, expuso el proyecto al prelado de la diócesis, don Adolfo Pérez Muñoz, indicándole que se iba a emplear en la realización de las mismas joyas y dinero recogidos por la Junta pro-coronación, constituida en 1924. Además, pedía al Obispo que para aumentar la riqueza de dichas coronas, se pudiesen también emplear algunas piezas del joyero de la Virgen. La respuesta del prelado fue afirmativa, designando a don Joaquín Garzón y a don Manuel Osuna para que lleven a cabo el encargo con el mayor celo posible.

La búsqueda del artífice de las coronas, primeramente, se dirigió a Córdoba, a los plateros Hijos de Rafael G. Ripoll, a los que se proporcionó fotografías de la Sagrada Imagen y de las joyas que se iban a emplear. El presupuesto, que ascendía a doce mil pesetas, no fue aprobado por los responsables, aunque se desconocen los motivos.

En mayo de 1933 se inician contactos con el prestigioso orfebre sevillano don Cayetano González, que brinda la posibilidad de trasladarse a Lucena para planear el proyecto. No sin antes consultar informes de carácter artístico y personal, se realiza el encargo. Se estipuló el precio de la hechura en catorce mil pesetas, que estarían en poder del artista una vez la obra estuviese terminada. Se fijó para ello el día 31 de marzo de 1934. El trabajo, casi concluido, hubo de realizarse de nuevo; esta vez, de manos del propio artista, ya que según cartas al capellán, algunos operarios de su taller habían saboteado las coronas.

Con fecha 2 de septiembre de 1934, la corona quedaba terminada. Posteriormente, el maestro Cayetano también diseñó un trono para la Virgen.

D. Cayetano González