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Castillo del Moral
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Situado en el Coso, antigua plaza junto a sus murallas. Su parte central y más antigua, probablemente del siglo XI, en la época judía de Lucena, es de planta cuadrada con gruesos muros de tapial, en cuyas esquinas se levantan sendas torres, muy modificadas en épocas posteriores; tanto en los dos siglos y medio en que la población fue puesto fronterizo con Granada, como en el amplio período en que, convertido en residencia palaciega de los señores de Lucena, modificó notablemente su aspecto. Destaca la torre del Moral, de planta octogonal, que conserva la cubierta barroca, y la torre del Homenaje, donde permaneció prisionero Boabdil el Chico, tras su captura en la batalla del Martín González por el regidor lucentino Martín Hurtado, antes de su entrega al Rey Católico en Córdoba. |
Es Monumento Histórico Nacional.
En la actualidad, alberga el Museo Arqueológico y Etnológico de
la Ciudad.
Parroquia de San Mateo
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Situada en la Plaza Nueva, centro neurálgico de la localidad. En su emplazamiento, dentro del ya desaparecido cerco amurallado, seguramente se halló la sinagoga y luego la mezquita, adaptada al culto cristiano en 1240. El edificio responde a los cánones artísticos gótico-mudéjares y renacentistas. Iniciada su construcción por Hernán Ruiz I en 1498, las tres capillas que conforman la cabecera del templo, presentan bóvedas de crucería alzadas sobre grandes pilares de compleja planta, con capiteles de estilo gótico tardío de clara raigambre cordobesa. Del mismo estilo son las portadas de la sacristía y la exterior de Nuestra Señora o de la Umbría. |
Aunque la portada de San Miguel, de 1544, es claramente de transición del gótico al renacimiento, el resto del edificio, obra probable de Hernán Ruiz II, es claramente renacentista, tanto en los elegantes pilares que separan las tres naves, sobre los que se asientan arcos apuntados de inspiración mudéjar, como en la portada principal o de San Mateo.
La cubierta, a dos aguas, está envuelta interiormente, en la parte renacentista del edificio, por un artesonado.
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El altar mayor está decorado con una obra maestra del manierismo español, el retablo elaborado en su parte arquitectónica por Jerónimo Hernández y en su imaginería por Juan Bautista Vázquez el Viejo. Realizado en Sevilla entre 1570 y 1578, veinte años más tarde el pintor lucentino Antonio Mohedano comenzaba los trabajos de dorado, estofado y policromado del mismo. El retablo muestra en el espléndido conjunto de sus relieves y esculturas exentas, escenas de la vida de Cristo, y personajes del Antiguo y Nuevo Testamento todo admirablemente enmarcado en una soberbia arquitectura de palladiana inspiración. |
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También en el templo de San Mateo merece destacarse la capilla del Sagrario, obra realizada entre 1740 y 1772 sobre trazas del pintor y arquitecto local Leonardo Antonio de Castro. Los maestros Jerónimo y Acisclo Ramírez dirigieron las obras, mientras que el abigarrado plan decorativo del conjunto, repleto de símbolos eucarísticos, doctores de la Iglesia, santos relacionados con la devoción al Santísimo Sacramento, elementos ornamentales de carácter vegetal o geométrico, sin olvidar la proliferación de espejos, fue encomendado al escultor y retablista Pedro de Mena Gutiérrez, que realizó la talla de los estucos y del tabernáculo que se alza en el centro de su planta octogonal. El pintor Jerónimo López se encargó de la pintura y dorado del conjunto. |
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El acceso desde el templo a esta capilla, está enmarcado por una prodigiosa portada realizada con mármoles polícromos por el cantero Juan del Pino Ascanio. Este espectacular edificio fue realizado en su totalidad por artistas y artesanos lucentinos, resultado de un espléndido período barroco cuyas figuras cumbres son los arquitectos Francisco Hurtado Izquierdo y José de Bada Navajas. |
Parroquia de Santiago
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Posee cubierta a dos aguas y su interior está cubierto con artesonado. Cuenta con una puerta lateral, dedicada a la Expectación de Nuestra Señora, de principios del siglo XVII, y una airosa espadaña angular de estilo neoclásico. Conserva una soberbia talla de Jesús amarrado a la columna, obra del imaginero sevillano Pedro Roldán. |
Esta iglesia se halla enclavada en el
barrio de su nombre, el arrabal medieval de notable, y todavía conservada, tradición
alfarera popular.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen
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Enclavada en un altozano sobre el típico barrio de La Barrera, fue templo conventual de la Orden de Carmelitas Descalzos, quienes fundaron en 1599 gracias a la protección de doña Juana Folch de Cardona, esposa del marqués de Comares. Por este motivo los blasones de ambas Casas campean en la fachada, en la cúpula y en el retablo mayor. La iglesia fue construida hacia 1630 siguiendo las pautas artísticas carmelitanas en boga, dentro de un severo estilo barroco purista. Su planta es de cruz latina con capillas laterales comunicadas entre sí. |
En el aspecto escultórico caben destacarse
las imágenes de San Elías, de José de Medina; la Virgen Madre
y la transverberación de Santa Teresa, de la escuela de José
de Mora; un San Juan evangelista y Nuestra Señora de los Dolores,
de clara escuela de Pedro de Mena.
Parroquia de Santo Domingo
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Antiguo templo conventual de frailes Mínimos o Victorios, advocado a San Francisco de Paula, construido sobre una ermita dedicada a este santo por voto de la ciudad durante la epidemia de peste de 1680. Edificada hacia 1730 sobre trazas de fray Juan Rodríguez de Ocampo, su planta es de cruz latina con capillas laterales, decorando el altar mayor un magnífico retablo barroco, obra de Francisco José Guerrero, autor asimismo, de la talla de las yeserías que decoran la cúpula y las pechinas. |
Esta iglesia posee una elegante espadaña
angular, muy semejante y de la misma época que la de la parroquia de Santiago.
Iglesia de la Madre de Dios
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Templo conventual franciscano, cuya fundación se remonta a 1558. Su construcción, sobre una vieja ermita medieval, se realizó sobre trazas del alarife malagueño Francisco de Lucena en 1630. Presenta una sencilla portada manierista, que da paso a un amplio interior de planta de cruz latina, con capillas laterales, centrado en una elevada cúpula semiesférica. El altar mayor está presidido por un bello retablo de estilo barroco salomónico, elaborado por el granadino José Matías Sánchez, sobre trazas de Leonardo Antonio de Castro. |
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Entre las interesantes pinturas que se conservan es notable el gran lienzo que representa a San Francisco en la Porciúncula, cuadro votivo, de escuela cordobesa, datable en torno a 1630. Posee asimismo un interesante coro con sillería y órgano de comienzos del siglo XVIII. El convento anejo posee un bello patio, con dos cuerpos de arquerías -en los claustros alto y bajo-, y centrado con una monumental fuente de comienzos del siglo XVII. |
Iglesia de San Martín
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Es el templo conventual de una comunidad de religiosas Agustinas Recoletas, cuya fundación se remonta a 1639. Las obras de este extraordinario edificio se iniciaron en 1669 sobre las trazas del arquitecto local Juan Trujillo Moreno, siendo culminadas en 1726 tras recibir un último impulso director por parte del también lucentino Francisco Hurtado Izquierdo, a quien se deben las impresionantes portadas. La originalidad de esta iglesia reside en su planta elíptica, una de las escasas de Andalucía que muestran esta disposición y que dan fe del avanzado barroco que se realizaba en Lucena en la segunda mitad del siglo XVII. De forma acorde con la planta se cubre con una cúpula, imponente tanto interior como exteriormente. |
Iglesia de San Juan Bautista
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La Orden Hospitalaria fundó en Lucena en 1565, erigiendo junto a su convento-hospital un templo bajo la advocación de San Juan Bautista. Dado el estado de deterioro de ambos edificios, en 1747 el entonces General de la Orden, el lucentino Fray Alonso de Jesús Ortega, que ya había edificado la basílica y el hospital de San Juan de Dios de Granada, encomendó a los mismos artistas que la habían ejecutado, la construcción del hospital y el templo de su patria chica. Las trazas del hospital y de la iglesia fueron realizadas por José de Bada y Navajas, natural de Lucena, y las obras fueron dirigidas por fray Francisco Álvarez. El acceso a esta iglesia queda enmarcado por una soberbia portada de mármoles polícromos, cuya elaboración corresponde a los Pino Ascanio, prestigiosos canteros locales de mediados del siglo XVIII. |
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El templo es de una sola nave con bóveda de medio cañón con lunetos, que culmina con una cúpula semiesférica profusamente decorada con yeserías. Preside el altar mayor un bello retablo realizado por Francisco José Guerrero, autor también de otros cinco retablos menores. Artísticamente, constituye uno de los conjuntos artísticos más completos de Lucena por la unidad estilística de su riqueza ornamental, pictórica y escultórica, a los que prestan marco incomparable la arquitectura y la retablística. |
El hospital -actualmente residencia de
ancianos-, se articula en torno a un gran patio central, cuyo claustro bajo,
con arquerías sobre pilares, está bellamente decorado con azulejos de Manises
contemporáneos de la obra, que fue inaugurada en 1754.
Iglesia de San Pedro Mártir
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En la calle de su nombre, es el templo de un antiguo convento dominicano erigido en 1570. Actualmente solo se conservan los muros exteriores, la espadaña y dos portadas: la de San Pedro y la de Nuestra Señora del Rosario, ambas manieristas, datables en torno a 1630, si bien la primera ostenta elementos barrocos añadidos en 1721 bajo la dirección de Leonardo Antonio de Castro. |
Iglesia de la Purísima Concepción
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Esta
severa construcción, realizada en 1718 por Jerónimo Ramírez de Quero
siguiendo las trazas de Leonardo de Castro, fue la iglesia del
antiguo Colegio de Niñas Huérfanas, fundado en 1697. El templo es de una
sola nave, con cúpula sobre pechinas adornadas con bellas yeserías, en
el antepresbiterio. El retablo del altar mayor, que preside una imagen
de la Inmaculada es de claras influencias neoclásicas. |
Ermita de Dios Padre
Ermita de Nuestra Señora de la Aurora
Aunque la tradición supone que desde el siglo XV existía en Lucena una hermandad de campanilleros que cada sábado cantaban públicamente el santo Rosario, y que en los años finales del siglo XVII se veneraba en un retablo callejero la imagen sobre lienzo de Nuestra Señora, fue preciso esperar hasta 1710 para que comenzaran las obras de esta ermita, bendecida cinco años después.
Su arquitectura exterior, si bien sigue
esquemas ya utilizados en Lucena en otros templos, se mantiene dentro de un
estilo bastante popular.
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De planta rectangular, posee bóveda de medio cañón con lunetos y cúpula en el antepresbiterio. Su retablo mayor, obra adjudicable al lucentino Pedro de Mena Gutiérrez, está presidido en su hornacina-camarín, por una bellísima imagen de Nuestra Señora de la Aurora atribuida a Jerónimo Medina. Magníficos son también los retablos laterales realizados por Francisco José Guerrero. La riqueza escultórica y pictórica
de esta ermita es notable. Su cofradía mantiene la tradición, tan propia
de los pueblos del sur cordobés, de los campanilleros de la Aurora. |
Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno
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Inicialmente fue capilla -de ahí su denominación- del templo anejo de San Pedro Mártir. Su planta es rectangular, con una portada arquitrabada rematada por severo frontón triangular. La pieza principal y más antigua -especie de camarín de la venerada imagen del Nazareno-, fue construida bajo el patrocinio de don Antonio Rafael de Mora Saavedra por Vicente del Castillo, que inició su construcción en 1758, dando lugar a un espacio circular de estilo neoclásico cubierto con cúpula gallonada, en cuyas profundas hendiduras, a manera de lunetos, presenta vanos de iluminación. |
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Entre las imágenes que guarda destaca especialmente la de Jesús Nazareno, con ciertos rasgos góticos, que se venera desde los inicios del siglo XVI; una talla de Nuestra Señora del Rosario, de estilo manierista, la imagen de San Juan Evangelista, de la escuela de Mora, y la urna del Santo Entierro, de talla dorada, sostenida por ángeles plañideros, realizada por Pedro de Mena Gutiérrez, que contiene un Cristo yacente, obra de Verdiguier. |
En cuanto a pintura conserva una colección
de óleos con escenas de la vida de la Virgen y una Inmaculada y una Piedad obra
de Leonardo Antonio de Castro.
Palacio de Justicia
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En la calle de San Pedro Mártir. Casa solariega de los Mora Saavedra. Su construcción puede situarse entre 1730 y 1750, y en ella intervinieron los últimos maestros lucentinos del barroco: Francisco José Guerrero y Pedro de Mena Gutiérrez. Además de su magnífica fachada, son muy interesantes los dos patios, el segundo porticado. |
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