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Aunque en su término municipal se encuentran abundantísimos testimonios del pasado que, en el caso del excepcional yacimiento de la Cueva del Ángel, en la Sierra de Aras, pueden remontarse a más de 180.000 años, merced al extraordinario hallazgo de un amplísimo conjunto de materiales líticos y abundantes restos de fauna, que abarcan el Achelense y el Musteriense, y cuya excavación deparará sin duda próximamente hallazgos cruciales para el conocimiento del hombre de Neandertal en España.

Ciudad ibero-romana de Morana

También en el de la ciudad iberorromana de Morana (quizás la Angellas que cita el Itinerario de Antonino) cuyos estratos comprenden desde el Bronce final, en el siglo VIII (a.C.), hasta la época árabe; sin olvidar la gran cantidad de restos de villas romanas que aparecen por los campos lucentinos. No obstante no hay vestigios suficientes que permitan asegurar la existencia de una población en el emplazamiento de la actual Lucena. La primera cita documental es de finales del siglo IX, a raíz de las incursiones realizadas por el rebelde Umar ben Hafsun a "los castillos de la cora de Qabra y al-Yussana, cuyos habitantes eran judíos".


Al final del Califato, en 1010, Lucena pasó a formar parte del reino zirí de Granada, siendo favorecida por el primer ministro granadino Samuel ibn Negrella. En el año 1090 la pujante aljama judía lucentina compró su libertad al caudillo almorávide Yusuf ben Tashufin. Eran estos los momentos de mayor prosperidad económica y cultural de aquella Eliossana a cuyos muros se acogieron muchos judíos huidos de Córdoba o Granada. Considerada como la "ciudad de la poesía" y denominada por los judíos como la "perla de Sefarad", estudiaron en su célebre academia de estudios talmúdicos personajes tan importantes como Jehudá Haleví, ibn Gabirol o la saga de los ibn Ezra.

Sello judio


Arcos de la casa que tradicionalmente se considera que fue Sinagoga

Sus rabinos ejercieron un importante magisterio religioso entre las comunidades judías del occidente europeo, hasta la invasión almohade, en 1148, momento en que su población debió emigrar a los reinos cristianos del Norte, estableciéndose fundamentalmente en Toledo y en Narbona.

Calle Zamora, en la judería lucentina

Tras conquistarla en 1240, Fernando III la donó al obispo y al cabildo de la catedral de Córdoba, quienes a su vez, la permutaron, en 1342 a doña Leonor de Guzmán, amante de Alfonso XI, por otros bienes rústicos e inmuebles en Córdoba.

Tras la guerra civil, en 1371, el primer Trastámara, Enrique II, la entregó en señorío a Juan Martínez de Argote, de quien pasará a su hija María Alfonso de Argote que, al contraer matrimonio con Martín Fernández de Córdova, vinculó Lucena a los de este apellido en su rama de los Alcaides de los Donceles, permaneciendo invariablemente como avanzada castellana en la frontera de Granada hasta 1492.

Escudo del Marqués de Comares

En 1483, uno de los señores de este linaje, Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles, derrotó y apresó a Boabdil, rey de Granada en la batalla del arroyo de Martín González. Más tarde, como merced por sus acciones en la conquista de Orán y en la anexión del reino de Navarra, obtuvo el título de marqués de Comares, concedido por Fernando el Católico. La evolución demográfica de Lucena en el siglo XVI fue espectacular: de unos 1.500 habitantes en 1495 pasó a más de 15.000 en 1550, manteniéndose desde entonces como la segunda población cordobesa en importancia tras la capital.

En 1618, Lucena alcanzó de Felipe III el título de ciudad, convirtiéndose a lo largo de aquel siglo en una de las poblaciones más importantes de Andalucía. Durante la Guerra de Sucesión tomo franco partido por Felipe de Anjou, colaborando activamente a favor de su causa; por este motivo y por la aportación de milicias y dinero para la recuperación de Gibraltar, su Majestad don Felipe V la premió en 1712 con las calificaciones de "Muy Noble y Muy Leal".

Título de Ciudad
Estatutos de La Real Sociedad Económica de Amigos del País.

Sometida al dominio señorial de los marqueses de Comares y vinculada al ducado de Medinaceli desde 1680, las imposiciones y abusos señoriales desataron el malestar y las protestas de los lucentinos que, tras un largo pleito, alentado por los ministros ilustrados de Carlos III a través de su activísima Sociedad Económica de Amigos del Pais, institución que fomentó extraordinariamente la agricultura, la industria, el comercio y las artes lucentinas, consiguieron en 1767 la reversión de la jurisdicción, el señorío y el vasallaje de la ciudad a la Corona.

Durante la Guerra de Independencia Lucena tomó parte activa en contra de los franceses, constituyendo una Junta clandestina de Defensa que fue premiada por Fernando VII.

Medalla de Distinción de Lucena

Lucena ha aportado hombres valiosos en todos los campos. Entre ellos las figuras de su pasado judío medieval, tan cruciales para la historia del judaísmo hispánico y occidental. Entre ellos, y ya en tiempos modernos el poeta Barahona de Soto, autor de "Las Lágrimas de Angélica" tan ponderado por Cervantes en su inmortal "Don Quijote"; el pintor manierista Antonio Mohedano, tan crucial en la escuela cordobesa y antequerana del XVI; los arquitectos barrocos Juan Trujillo, Leonardo de Castro, Francisco Hurtado Izquierdo y José de Bada, fundamentales en el desarrollo del barroco andaluz; el científico Juan de Aréjula, junto al francés Lavoisier, avanzado en el estudio y desarrollo de la Química entre los siglos XVIII y XIX.

D. Luis Barahona de Soto