Las Fuentes de Lucena y la Virgen
Lucena se despierta siempre el día de la Virgen, al rumor silencioso de la música del agua. En las fuentes de Lucena, que tocan diana, en el silencio del amanecer. Ritmo y compás de cristalina claridad con el bordón del pilar, que propaga tonos diferentes encadenándolos, en los círculos concéntricos para formar la dulce melodía de la aurora lucentina.
La fuente de Cascajar sacará tonos graves para cantar la seguirilla gitana del olvido, en la distancia del antiguo Paseo Viejo de los arbolitos. La fuente de la Barrera, buscará tonos de verdiales, empapados en el rocío enamorado del camino del Caracolillo y le cantará despacio, sin rubor, a la lejana Fuente Nueva, desplazada en el antiguo y desaparecido rincón taurino, donde se quedó para siempre bebiendo el novio de Ana María.
La Calzada responderá desde sus caños, mezclando el gregoriano del claustro de San Juan de Dios, con la campana solitaria de la Santa Caridad, en el duelo de la madre muerta, con el eco malagueño de Juan Breva:
| Se corta una rama verde, |
| se siembra y vuelve a nacer; |
| pero, una madre se pierde |
| y no la vuelves a ver. |
La fuente de San Francisco acompañará con sus cuatro chorros para cantar por bulerías, con el taconeo de las campanas matutinas de la Madre de Dios, y el compás de la fuente del camino Cabra que traerá ecos de Cayetano Muriel.
Desde el Paseo Rojas, el tintineo rítmico de la fuente de la mitológica Minerva templará, con el aire que viene de Córdoba, el sonido lejano, de la vieja soleá, escapada casi de puntillas desde la puerta del Perdón.
La Fuente de la Virgen escondida en sus nostalgias, vibrará al ritmo que le marca la serrana, que bajará por entre las amapolas, acompañada con el llanto del cabrero que
| mira si es bruto |
| que por la muerte de un chivo, |
| se ha puesto luto. |
Con el ruido del agua de la madrugada se ha despertado el Niño de la Virgen, de tal manera, con este diálogo, que el sol en su salida le ha preguntado a la luna por la cuna que se olvidó en la sierra.
| El sol le dijo a la luna |
| cambia el rumbo cuando salgas |
| a Sierra de Aras te alargas |
| la Virgen quiere una cuna |
| si no la han llevado,la encargas. |
Y con el rumor de las viejas fuentes Lucena se despertará como un delicado y nocturno sueño moruno, escrito a la luz del misterioso oro de los velones para hacerle un encaje de canciones con argumento aracelitano en una tierra donde Araceli suena dos veces a Virgen.
Pronunciado por Don Juan Antonio Parejo Pineda.
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