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Canto a la Virgen de Araceli

Araceli...
miel en los labios,
armoniosa música en los oídos.
Araceli...
símbolo,
del Misterio de la Redención.
Araceli...
poesía,
con elevación de infinito.
Araceli...
Ara del Cielo,
donde el Hijo de Dios se encarnó.

Decir Araceli, es decir amor; amor a la Madre, amor de hijos.
Decir Araceli, es decir Campo Andaluz; es decir Lucena.
¡Virgen de Araceli!

  flor de flores,
  fuente de luz,
  y sueño de primores...

¡Altar de Altares!

Para Ti, Virgen de Araceli, no sé si quedará dentro de mí elogio posible, ni
piropos, ni requiebros, después de tantas alabanzas...
¡A pronunciar tu nombre, me lo enseño mi madre.
¡A soñar con tu cara y pedir tu consuelo, mi padre.
Ambas cosas son suficientes, para que de mi corazón y de mi alma
nazcan nuevos impulsos y nuevos elogios para cantar por todo el mundo tu
hermosura, tu belleza y tu amor infinito...
¡Virgen de Araceli!

  -Reina de mis sueños.
  -Señora de mis ilusiones.

Mi canto se hace sueño, mi canto se hace nostalgia y no sé si podré impedir que la emoción traicione mi corazón y pueda contener las lágrimas que afloran en mis ojos. El Pregonero tiene recuerdos y vivencias que le conmueven el alma.
Permitidme que al exaltar a la Cofradía de la Virgen, el Pregonero tenga un recuerdo especial para aquél de quien recibió la vida y de quien aprendió a ser lucentino y aracelitano.
Permitidme recordar en un Sábado Jubiloso de Mayo a todos los que ya moran con María de Araceli en el Cielo. Ya la han visto. Gozan de la vida eterna. Han ido hasta Jesús acogidos bajo el manto de su Madre.
El Pregonero no quiere dar nombres; que cada uno de nosotros coloque en su altar, al ser m s querido; el que más le duela, el que m s le consuele.
...La Virgen tiene en sus espacios, donde el Cielo no tiene nubes ni el día ocaso, a los lucentinos aracelitanos que en una exaltación de amor mariano no contentos de dar a Lucena su trabajo y ardor, dieron a su Virgen de Araceli su corazón y su vida. Ellos velan eternamente y le piden a la Virgen por su Cofradía y por Lucena.
Sus nombres, deben estar grabados de forma indeleble en la historia de Araceli y de nuestro pueblo.

Pronunciado por Don Joaquín González Pérez.