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¡Ya sale la Virgen!

... La ciudad resulta estrecha para acoger a la multitud que invade las calles. Vinieron gentes de los más lejanos lugares. Lucentinos ausentes que retornan este día. Devotos de otras comarcas que llegaron a cumplir promesas. Hombres, mujeres y niños de cortijos y huertas que recorrieron largos caminos por valles y por sierras, para estar cuando salga la Virgen cerca de Ella. Y los que vinieron atraídos por el eco de la fiesta mariana. Y junto a ellos toda Lucena, esperando las horas de la tarde , en que saldrá risueña la Virgen de Araceli, la Patrona, la Madre celestial de la Ciudad que la tomó por reina. Y del campo andaluz. ¡Bendito campo! Que la quiere, la aclama y la venera. Ya se acerca la hora en que saldrá la Virgen. En la Plaza Nueva, las gentes se apiñan como un mar humano en espera de verla salir. Las campanas lucentinas anuncian jubilosas el supremo momento de la salida.

¡Campanas habrá en el mundo populares y famosas!
¡Campanas tiene Sevilla, campanas San Pedro en Roma
pero campanas sonoras en el mundo no habrá otras
como son las de Lucena cuando sale su Patrona!
¡Campanas de plata fina alegres y cantaoras,
los ángeles las fundieron en crisoles de la gloria!
Para que en las altas torres su metal de filigrana,
las grandezas de María en la tarde pregonaran.
¡Campanarios de Lucena! ¡Campaneros de plegarias!
Coro de voces divinas, en esa tarde sagrada,
en que la Reina del Cielo, Virgen de Araceli guapa,
por las calles de Lucena va en la nave de sus andas.

Y por la puerta de San Mateo, a hombros de sus blancos santeros, que la mecen con ternura de hijos, y la llevan con fervor cristiano, sale la Virgen en triunfo.

Pronunciado por Don José Gómez Sánchez Reina.