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Velón de Mil Corazones

La Virgen de Araceli es el Velón de los mil corazones que desde siglos y a diario ilumina la cumbre encendida de amor de Dios. He aquí otra de las palabras mágicas de Lucena: el velón.

...El solo nombre de Lucena -escribió don José María Pemán- ,evoca el tintineo del velonero que anuncia su rutilante mercadería con esos golpes acompasados de sus dos planchuelas de metal montadas sobre un pequeño balancín. Lo recuerdo siempre a Juan, el velonero de Lucena, que cada verano recorría las calles de mi anciana y blanca Arcos con sus pregones de puro cobre lucentino y el tintineo de sus planchuelas, mientras los niños, desde las esquinas, le cantábamos aquello de:

El velonero
va por la calle,
con la manita
dale que dale.

En un libro mío juvenil, " El pueblo", hay una elegía del velonero en la que yo ya le lloraba así y para siempre:

Pesándole los hombros su ambulante tristeza
con su pana de siempre, turbia de lejanías,
nos llegaba a las tardes, con su escarcela al cinto
Y sus ojos abiertos a todas las ventanas.
Se sabía el secreto del cobre del crepúsculo
de los oros que arranca el sol a las paredes
y en la sonora calma del verano del pueblo
daba un poco de frío su pregonar extraño.
¡Velones y calderes! ¡Mis cobres de Lucena!,
los jilgueros saltando por entre los tejados
y cada vez que abría su tienda en los zaguanes
el barrio se llenaba de un dulce tintineo.
El velonero iba, calle arriba, despacio,
tirando de sus sueños con la espalda curvada
y en la dorada gracia del aire, su figura
era como un Noel sin barba y sin estrellas.
Venía cada tarde, sobre la misma hora,
pregonaba lo mismo, hacía lo mismo siempre
y una esquina cualquiera lo perdía en la noche
con las brillantes cosas de su velonería.
Pocos vienen ahora. Puede que se haya muerto.
Muchos le conocieron, muchos ni le recuerdan,
yo le recuerdo en cambio, y le doblo en mis ojos
y le entierro en mis versos, sin que se entere nadie.

Pronunciado por Don Antonio Murciano González.