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A la Virgen de Araceli
Soneto
 

Mayo, ¡Qué hermoso es! Abre la rosa
Sus pétalos de mil y mil colores
Sus esencias dominan a otras flores
Y todos a una voz, la más hermosa

La aclaman y apellidan más preciosa
Más rica y de más finos olores.
Regalo de natura, en sus amores
A la selva risueña y a la umbrosa;

Por eso Tú, sublime Virgen pura,
Estrella celis, del amor semblanza
Consuelo del dolor, nave segura

Do puerto paraisial la virtud alcanza
Diste a este mes tu nombre, tu ventura,
Tu alegría, tu belleza y mi esperanza.

 
Francisca Jáuregui. Lucena, 30 Abril 1900