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María, divina Pastora,
Madre de dulce consuelo,
Muéstranos desde tu cielo
Tu mirada bienhechora.
Tú, que eres la Redentora
De todo el que es pecador;
Tú que miras con amor
Al que tu poder implora.
Tú que eres Madre y Señora
Del Mesías verdadero,
Y que todo el pueblo entero
Con entusiasmo te adora.
Tú, que eres perla preciosa,
Consuelo del desvalido,
Bálsamo del afligido
Y una Madre cariñosa,
Míranos con compasión;
Líbranos de enfermedades
Y de las calamidades
Por que pasa esta Nación.
Y ya que llegó tu día
No habrá un hijo de Lucena
Que no exclame a boca llena
¡Viva la Virgen María!
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