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Estribillo:
Ara de Dios, Virgen pura,
dispénsanos tu favor.
Venid, hijos de Lucena
a los pies del trono santo
en donde brilló el encanto
que de contento nos llena.
Con fe y esperanza plena,
venid llenos de fervor,
y Tú, Madre del Amor
del Cielo puerta segura.
Ara de Dios...
Elegiste este suelo
para llenarlo de glorias,
presentando a la memoria
los prodigios de otro cielo.
Remedio, alivio y consuelo
fuiste en todo dolor
de tu pueblo, cuyo ardor
en tu devoción se apura.
Ara de Dios...
Oye a Lucena postrada
que te aclama su Patrona
y que con gozos corona
con verse ante Ti humillada.
En tu amparo confiada
los riesgos ve sin temor
al merecer tu valor
es solo lo que procura.
Ara de Dios...
En hambres, secas y daños,
pestes, temblores de tierra
en la sanguinaria guerra
de aceros propios y extraños.
En tan pesarosos años,
Ara del Cielo, tu amor
nos liberta del rigor
y tu fiel Pueblo asegura.
Ara de Dios...
A tus favores divinos,
a tu maternal desvelo,
nuestra existencia y consuelo
debemos los lucentinos.
Contritos y amantes finos,
clamamos en tu loor;
recibe nuestro fervor
como Madre de ternura.
Ara de Dios...
Con esta esperanza cierta
a Lucena el mal no afana
porque su Hermosa Serrana
de todo el mal la liberta.
Puerta del Cielo que abierta
siempre nos tiene tu amor,
oye el devoto clamor
que eterno en tus hijos dura.
Ara de Dios...
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