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Soneto Lucentino
Los cielos, sus luceros y sus luces
Cruzan, Lucena, en ti, sus fuegos chocan
Y su furiosa lumbre desembocan
Y estallan estelares arcabuces.

Tú, entre instantáneos astros nos conduces
Y entre incendios purpúreos que te invocan
Y con sus llamas que a los cielos tocan
Irresistiblemente nos seduces.

Como a través de nimbos albicantes
Que expiran en impulsos fulgurantes
Renaciendo y doblando su hermosura

Hasta el cándido trono azul y blanco
De la que más que nieve en el barranco
Es blanca, virginal, intacta y pura.
Ricardo Molina Tenor
Homenaje a Pedro de Espinosa
(Obra poética completa. Granada. Excma Diputación Provincial de Córdoba)
II 1982; pág 82.