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Sonata
a Mª. Stma. de Araceli
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| Oh Virgen,
Reina del campo, |
| en el alma
que madruga |
| para trabajar
la tierra |
| con la
aurora de la vida. |
| Mientras
tu nombre sea cántico |
| al rayo
de sol intacto, |
| en la gota
de rocío, |
| en el trinar
de los pájaros; |
| al brote
de cada rama, |
| al murmullo
de la fuente, |
| en el vuelo
de la abeja, |
| en la brisa
que estremece; |
| estás,
Madre, con nosotros. |
| Como reciente
ternura, |
| inagotable
panal |
| de angélica
miel divina. |
| Que tu
loor de alborada . |
| es campana
de alegría |
| y óbolo
de paz tu nombre |
| con que
a Dios se glorifica. |
| Tu estás
en las nobles manos |
| morenas
que se levantan |
| por el
verde mar remando, |
| timoneles
de esperanza. |
| Tú estás
en las duras flores |
| que suspiran
el cansancio |
| sin queja,
siempre entreabiertas |
| a la luz
del cielo claro. |
| Tú estás
en las llamas puras |
| que alientan
el infinito |
| de la verdad
de las cosas |
| sobre fondo
colorido. |
| Tú estás
en la dulce llaga; |
| en la lágrima
invisible, |
| en la entrega
sonriente, |
| en la renuncia
sublime... |
| Hasta en
la angustia que seca |
| sueños
fértiles de olvido, |
| eres dichoso
presagio, |
| légamo
fresco de alivio. |
| Cerros,
praderas, senderos, |
| fundidos
en la fragancia |
| del campo
andaluz ensalmen |
| tu gracia
aracelitana. |
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Enrique
Garramiola Prieto, l961
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