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La llegada, 1562
Llenan la iglesia de Santiago
de olores verdes
de verde campo.
Campo mojado de alegre lluvia
de Primavera riente y fecunda.
En un vivo retablo
las doncellas
a la Virgen de Roma
elevan las pupilas,
limpias de agua de cielo.
Las flores de amapola
detonan en su pelo
de negra seda,
de húmedo oro.
¡Araceli!
El arquero
dispara su verbo
hacia los siglos.
¡Araceli!
un nombre
para rezar
y amar.
José García Aznar.
Araceli, Marzo 1962.