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Suplica a la Virgen de Araceli
La noche, vistiendo estrellas,
se arrodilla en el silencio
y te envuelven sus plegarias,
Ara del Cielo.

Con su capa, rosa y oro,
en santo estremecimiento
la aurora te está rezando,
Ara del Cielo.

Noche y día, el campo estalla
en un rosario de besos
para tus pies y tus manos,
Ara del Cielo.

Y miles de corazones,
lucen de un velón inmenso,
se queman siempre a tus plantas,
Ara del Cielo.

Por mi pobre lira vieja,
el día, la noche, el campo
esta súplica te elevan:
Siembra, Señora, de flores,
desde tu trono divino,
la dureza del camino
a este corazón de amores
que es el pueblo lucentino.
Manuel Mendoza.
(Luceria Fiestas Aracelitanas, 1962).