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Letrilla a Santa María de Araceli
¡Ay del pastorcico!
El laúd templad
que viene a Lucena
la Doncella,
la limpia Azucena,
Madre Virginal.

Abril suspendía
su flauta en el aire
cuando desde el monte
que es ara suave,
del Cielo bajaba
el Lirio a los valles.
Descalza la brisa,
descalzos los ángeles,
esparcían trinos
de nieve las aves
por el olivar.

¡Ay del pastorcico!
el laúd templad
que viene a Lucena
la Doncella,
la Limpia Azucena
Madre Virginal.

Al son de tambores
la Aurora llegaba,
la plata en la fuente
pétalos derrama,
la palma del huerto
despierta soñaba
mecida al arrullo
más frío del agua.
Abrían las rosas
cristales y nácar
entre el olivar.

¡Ay del pastorcico!
El laúd templad
que viene a Lucena
la Doncella,
la Limpia Azucena
Madre Virginal.
Pablo García Baena.
Diario Córdoba, Mayo 1948.