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A
la Coronación de Nª. Sra. de Araceli
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| Mayo encendido
su palio despliega; |
| palio de
azul sin fronteras ni sombra. |
| Rosas,
campanas y palmas florecen |
| anunciando
el mes de María. |
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| Nubes
de gloria que tañen los ángeles; |
| astros
que queman el día y la noche; |
| flores
y fuentes; lo bello y lo puro |
| Ara del
Cielo te aclaman. |
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| Y de la
Ermita al umbral precipitase |
| en oleadas
los himnos ardientes, |
| y de rodillas,
la música misma |
| tu Nombre,
tímida, invoca. |
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| ¡Oh, Dulce
Ara del Cielo que exaltas! |
| desde la
tierra feliz lucentina |
| votos y
ansias de todos los hombres |
| a Dios
que de Ti los recoge. |
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| Mística
rosa del Mayo Divino |
| cuya fragancia
desborda suave |
| el venturoso
vergel donde moras |
| y vierte
su gracia en nosotros. |
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| Dígnate
hoy acoger la corona |
| que en
nuestras almas amor va tejiendo |
| para ceñirla
con férvida mano |
| a tu frente,
¡oh, Virgen Clarísima! |
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Ricardo
Molina Tenor.
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Diario
Córdoba. Mayo 1948.
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