Volver

 
Suplica a María Santísima de Araceli
Hoy que a tus plantas mi piedad sincera
pone esta flor de humilde poesía,
te pido que le otorgues, Madre mía,
la paz al mundo urgente y duradera.
De uno a otro confín de la ancha esfera,
en cruenta y satánica porfía,
del hombre la ambición funesta, impía
e insaciable levanta ingente hoguera.
El orbe se desquicia en sus cimientos;
roto el lazo que aduna a los mortales,
sólo imperan el odio y egoísmo.
Ante el clamor de tales sufrimientos
hondos quebrantos y sentidos males,
haz que España no ruede en ese abismo.
Antonio Bergillos Cabeza.
Revista Aracelitana, nº 153 Mayo, 1917.