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A mi Amada Patrona, María Stma. de Araceli
Soneto

Arte en mi pecho de tu amor la llama,
que es emblema, virtud, flor, armonía,
gala para la ardiente fantasía,
y para el alma fuego, que la inflama.
Para el cristiano, que con fe te ama,
es tu mágico nombre ¡oh, Madre mía!
compendio de inefable melodía,
que tantas veces tu bondad proclama.
Es, en fin, ese astro peregrino,
que irradia sobre el pueblo lucentino
la luz de los eternos esplendores.
Y es para el vate, que tus glorias canta,
esa lira sublime y sacrosanta,
que en ella te consagra sus amores.

Antonio Bergillos y Cabeza.
Sevilla, Abril de 1915.