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Suplica a Mª. Stma. de Araceli, Patrona de Lucena
¡Reina y Señora de Poder Supremo
que acogiendo en tu seno a los mortales,
te llegas a apiadar hasta el extremo
de convertir en júbilos sus males;
que al ateo conviertes en creyente;
que quitas la intención al homicida
y el hospital recorres diligente
dando al enfermo la salud perdida.
Hoy que por lides del rencor humano
el hermano a luchar contra el hermano
ansioso marcha a la moruna tierra,
haz que brillen de paz los arreboles
y libra a los soldados españoles
de todos los horrores de la guerra!
Juan Chaves Rodríguez, 1913.