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A
María Santísima Nuestra Señora de Araceli
Patrona de Lucena
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| Ves, oh
Virgen, cuantas flores |
| tapizan
el verde prado |
| y te ofrecen
con agrado |
| sus aromas
y colores. |
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| Ves cuantas
franjas de estrellas |
| hay del
cielo suspendidas |
| como antorchas
encendidas |
| al contacto
de tus huellas. |
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| Pues más
veces, Virgen Santa, |
| quiero
en tu día alabarte |
| y obsequioso
consagrarte |
| las voces
de mi garganta. |
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| Quién pudo
nunca saber |
| los matices
que atesora |
| de la mañana
la aurora, |
| de la tarde
el rosicler. |
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| Pues má
veces yo quisiera |
| caer a
tus pies de hinojos |
| y purificar
mis ojos |
| con tu
vista placentera. |
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| Sin Ti
no hay dicha en Lucena |
| ni hay
en la conciencia calma; |
| sin Ti
es todo para el alma |
| congoja,
quebranto y pena. |
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Teodoro
M. de Góngora. Sevilla.
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El
Eco de Lucena, Mayo 1913.
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