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Madre, ¡para Ti! A la Santísima Virgen de Araceli
De mañana .
muy temprano
yo te evoco
en mi oración;
y al rezarte,
Virgen pura
¡Ah!, Tú alejas la amargura
que embarga mi corazón
Cuando sueño
las caricias
que de niño
recibí
¡Cuánto gozo
Virgen mía!
Tuya es sólo mi alegría
¡Todo te lo debo a Ti!
¡Oh! mi infancia
qué tranquila
delizose
en el lugar;
aún recuerdo
las mañanas
en que mis bellas hermanas
Me enseñaron a rezar.
Y al mirar
el sol naciente
reflejarse
en mi balcón,
la nostalgia
me domina:
rezo a tu Imagen Divina;
tranquilizo el corazón.
¡Que la antorcha
de la duda
no vea yo
ante mi alumbrar!
yo te adoro
Virgen Pura
que destruyes la amargura
que motiva mi pesar.
Nunca mi fe
verdadera
menoscabo
ha de sufrir
Tú me indicas
el camino
con tu dedito divino
por donde siempre he de ir.
Recibe pues
de un soldado
testimonio
de gran fe
¡Creo en Ti
Virgen María!
y antes que dudar un día
Virgen Santa, morir.
De mañana
muy temprano
te dedico
mi oración;
tu Imagen es
la lumbrera
luz hermosa y verdadera
que alumbra mi corazón.
Evel Gar Or -Campamento de Carabanchel-
El Eco de Lucena, nº 120. Mayo, 1911.