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Al Santuario
En los abruptos picos de una Sierra
de tomillo y romeros alfombrada
yérguese solitaria una morada
relicario de amores en la tierra.

En sus benditos muros allí encierra
de Lucena la Imagen adorada,
Ara del Cielo que por Dios creada
al hombre eleva y a Luzbel aterra.

Cuando el fragor de la tormenta ruge
como en los días de aflicción serena,
el alma vibra con afán doliente.

Y al sentir de la fe, el suave empuje,
suben del pecho a la región serena
dulces gemidos de esperanza fuente.
Juan de Guzmán.
(La Alianza, nº 45. Mayo, 1908.)