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La ratificación del patronato de María Santísima de Araceli sobre Lucena

El hecho popular de sentir a María Santísima de Araceli como patrona y abogada -tal como en algunos momentos de la historia de Lucena se hizo con algunos santos- no hubiera tenido sentido sin la ratificación de la jerarquía eclesiástica. Como tema de interés, el patronazgo aracelitano sobre la ciudad fue sometido a debate teológico por el clero en 1705, en la parroquia de San Mateo. Las conclusiones del mismo pueden reducirse a los términos siguientes: "Optimae Matri Clementissimae Dominae quam consensu coeli, terrae plausu fremituque benignissimam commune hujus inclitae civitatis votus sibi vindicabit Patronam".

Interesados en conseguir el reconocimiento por parte de la Iglesia de lo que el pueblo proclamaba desde antiguo, a comienzos del año 1792, don Fernando Ramírez de Luque y don Luis Repiso Hurtado, curas beneficiados de la parroquia mayor de San Mateo, iniciaron gestiones para la ratificación del ya ancestral patronato de María Santísima de Araceli sobre Lucena; y a tal efecto procedieron a recoger "las memorias o vestigios de los muchos y grandes beneficios que este Común debe a tan dulce Madre". A tal efecto, una vez conseguidas las autorizaciones pertinentes, el día 27 de noviembre del mismo año, se celebró junta del clero lucentino para deliberar y emitir opinión sobre la protección que María Santísima de Araceli había ejercido sobre Lucena en los casi doscientos cincuenta años anteriores.

Bajo la presidencia del vicario don José Feliciano Téllez, setenta y cuatro sacerdotes y treinta y un eclesiásticos unánimemente contestaron: "Que en atención a la antigüedad inmemorial de la imagen de María Santísima que con el título de Araceli se venera en el Santuario sito en la Sierra de Aras, y la protección especial que siempre ha experimentado este Pueblo, acreditado con la constante devoción y tradición de las antiguas, que ha venido de unos en otros, de los prodigios y maravillas que a obrado así en beneficio particular de las personas a quienes ha librado de peligros y consolado en sus aflicciones, como en las calamidades universales de langosta, terremotos, epidemias, hambre y otros azotes de la divina Justicia, hallando en la Señora asilo, refugio y consuelo, y venerándola como dulce Madre, especial Patrona y Protectora de inmemorial, y proclamándola como tal manteniendo su culto y devoto Santuario con la mayor decencia a expensas de sus limosnas. En cuya atención no se les ofrece reparo antes bien desean eficazmente que el Sr. Provisor y Vicario General y su dignísimo y Excmo. Prelado el Sr. Obispo de Córdoba se digne declarar dicho Patronato que de inmemorial tiene la Señora bajo el referido título de Araceli sobre esta Ciudad confirmándola con su autoridad..."

El propio vicario informó al provisor episcopal sobre el asunto asegurando que "en todos tiempos se ha manifestado la señora con el Título glorioso de Araceli benéfica protectora y madre cariñosa de este pueblo, que la venera como su Patrona."

El día 5 de diciembre, el provisor prebendado de la diócesis, don Diego Andrés Navarro Villodres, vista la documentación remitida desde Lucena "sobre acreditar la antigüedad inmemorial del Santuario y ermita de María Santísima de Araceli existente en la sierra de dicha Ciudad y que se declare a dicha soberana Imagen por especial titular, Patrona y Abogada de dicha ciudad; vista la información de testigos examinados a instancias de los expresados diputados por el tenor del interrogatorio de preguntas que presentaron en que constan los extraordinarios beneficios que de ahora y en todos tiempos se han venido a dispensar a dicha Ciudad y a la singular devoción que profesan sus vecinos a dicha Soberana Imagen tributándola continuamente solemnes cultos y novenarios; teniendo presente lo expuesto por el Fiscal General Eclesiástico de este Obispado, en uso del traslado que se le confirió y la respuesta dada por el Clero de dicha Ciudad en la junta que celebró [...], su Señoría dijo: Que sin perjuizio, innovación ni disminuzión alguna de otro santo titular o patrono de dicha Ciudad de Lucena, declaraba y declaró a María Santísima con el título de Araceli por especial Tutelar y Abogada de la misma Ciudad y mandó que como tal sea tenida y aclamada por todos sus vecinos"

Al día siguiente, el obispo don Antonio Caballero y Góngora, visto el informe el provisor y el auto del fiscal eclesiástico "confirmaba y confirmó con la autoridad de su dignidad episcopal y cuanto ha lugar en derecho, el mencionado despacho y auto en él inserto de dicho su Provisor y Vicario General según y como en sí se contiene..."

El 15 de diciembre llegaba a Lucena el documento episcopal de ratificación del Patronato de Nuestra Señora de Araceli. En consecuencia, el corregidor, don Juan Antonio de Veínza y Abadía "atendiendo a las razones que se exponen e interés que se sigue en este pueblo en la publicación del Patronato de Nuestra Madre y Señora María Santísima de Araceli para que en la posteridad se conserve esta memoria de tanto honor para los naturales de esta Ciudad mandó que se publique el bando que se pretende con el aparato y ostentación que es propio en este acto."

En cumplimiento del decreto de la primera autoridad, a las tres de la tarde del día 26 de diciembre comenzó en la Plaza Nueva un brillante desfile cívico, del que dio fe el escribano mayor del Cabildo del modo siguiente: "Se presentaron delante de las casas consistoriales los Sres. Don Josef Joaquín Domínguez y Pareja, caballero maestrante de la ciudad de Sevilla, regidor y alguacil mayor de este ilustre Ayuntamiento y Don José Delgado y Angulo, asimismo regidor, comisionado para dicho acto, con asistencia de mí, escribano mayor de dicho Ilustre Cuerpo, acompañado de los Señores Don Luis Valdecañas y Piédrola, Dn. Josef Valdecañas Ayllón de Lara, Don Francisco Romero Toledano, Don Martín de Cabrera y Zamora, y otros dignísimos señores del citado Ilustre Ayuntamiento y de la nobleza, todos en caballos ricamente enjaezados, y habiendo puesto silencio a las innumerables gentes que concurrieron a dicha Plaza con una tocata de clarines y timbales, por voz de Antonio de Rus, el pregonero, se publicó el bando siguiente: Don Juan Antonio de Veínza y Abadía, del Consejo de Su Majestad, su Alcalde del Crimen honorario de la Real Audiencia de Valencia, Corregidor Capitán a Guerra de esta Ciudad de Lucena, su término y jurisdicción... Hace saber a todos los vecinos de esta dicha Ciudad que a instancias de Dn. Fernando Ramírez de Luque, Don Luis Repiso Hurtado, Curas Beneficiados de estas iglesias; Don Josef Joaquín Domínguez y Pareja y Don Josef Delgado y Angulo, Diputados por el Venerable Clero e Ilustre Ayuntamiento para promover la declaración jurídica y autorizada de la Tutela y Patronato que de inmemorial tiene la milagrosa Imagen de María Santísima de Araceli en esta dicha Ciudad, solicitando citada declaración en la Audiencia eclesiástica de la Ciudad de Córdoba, se ha verificado que el Excmo. e Ilmo. Sr. Don Antonio Caballero y Góngora, del Consejo de su Majestad [...], Arzobispo, Obispo de esta Diócesis; y el Sr. Don Diego Antonio Navarro Villodres, Presbítero Prebendado de la Santa Iglesia de la Ciudad de Córdoba, Gobernador, Provisor y Vicario General de este Obispado en vista de la justificación de testigos, practicada a petición de dichos Sres. Comisionados hayan declarado en sus autos de cinco y seis del corriente, que la referida milagrosa Imagen de María Santísima de Araceli sea tenida y reverenciada y aclamada por especial tutelar, Abogada y Patrona de esta expresada Ciudad y reconocida así por sus moradores, lo cual confirmaba y confirmó dicho Sr. Excmo. con la autoridad de su dignidad episcopal, y así se manda publicar por su señoría, para que llegue noticia a todos...


"Concluida esta publicación, entre vivas y afectuosas aclamaciones, precedidos por cuatro soldado batidores, la música de timbales, clarines y trompas, y el Mayordomo y contador de dicho Ilustre Ayuntamiento, se dirigió la Cabalgata al frente de la puerta mayor de la iglesia parroquial de Sr. Sn. Mateo, y habiéndose presentado en el balcón de la Sacristía del Sagrario los Sres. Párrocos y varios Sres. sacerdotes con sobrepellices y bonetes, y la música de dicha iglesia, se repitió la proclamación, a la que correspondieron citados Sres. Párrocos con los vivas y demostraciones más tiernas, acompañados del júbilo del inmenso pueblo que asistía, siguiéndose repique general de campanas en la citada parroquia, conventos y ermitas, y cumplimentándose recíprocamente con el más festivo regocijo, tocando alternativamente la música de la iglesia y la de la cabalgata, siguió esta por las calles principales de esta Ciudad, repitiendo las expresadas proclamaciones y bando con alegría y alborozo de todos los vecinos, volviendo a las Casas Consistoriales donde despedidos los Sres. que se habían convocado a esta publicación de los Sres. Comisionados, se concluyó el acto."

La función religiosa de acción de gracias no se hizo esperar, se celebró el día siguiente, 27 de diciembre, previas las correspondientes protocolarias invitaciones a todas las autoridades locales, predicando con el fervor aracelitano del que siempre hizo gala, el cura beneficiado don Fernando Ramírez de Luque.