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1884: Excesos en la procesión de la Patrona el día de su festividad.

"A tan vituperables extremos llegaron los abusos cerriles que la clase jornalera realizara con la efigie de su Patrona en 1884 que, cansada de sus correrías con la divina Señora por las afueras de la ciudad, volvió a ésta, y en el Llano de San Francisco estuvo a punto de caer al suelo la preciosa carga. Después se rehizo el grupo, y cual turba de chiquillos que condujeran un ridículo espantajo, volvieron al centro de la población, y en las esquinas del llanete de San Agustín una vez más aquella venerada efigie estuvo expuesta a estrellarse.

Esta última y brutal algarada arrancó un grito de indignación y protesta de los socios del Círculo Lucentino, y por suerte del buen nombre de Lucena, una persona prestigiosísima cual lo era el hoy difunto conde de Prado Castellano, fue uno de los que más se dolieron de aquel incalificable espectáculo y el que significó debía ponerse coto a tan inicuos desmanes..."

("El día de la Virgen. Hogaño". J. Otero. Del periódico "El Eco de Lucena" Domingo 7 de mayo de 1911. Núm. 120 p. 6 y 7)