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1857: La carretera que conduce al Santuario

Durante siglos, los lucentinos y la imagen de la Virgen en sus traslados a Lucena y regresos al Santuario usaron el viejo camino de Granada que parte de la calle Rute y se divide en la Primera Cruz antes de lanzarse a buscar la Fuente de la Plata.

El acta de nacimiento de esta carretera habría que fijarla oficialmente el mes de diciembre de 1857, cuando el capellán de Nuestra Señora, don José Rafael de la Torre y Lara, solicitó al "Director de Caminos de la provincia", don José María Rosales, que realizase el trazado del arrecife del Santuario "desde la esquina de la huerta del Carmen y puerta llamada de la Mina, hasta la puerta del Santuario... con una longitud total de 6.746 varas lineales".

En tanto se realizaban los cálculos y las mediciones, se llevaron a cabo diversas reuniones del capellán aracelitano con el alcalde de la ciudad, don José Hidalgo, incondicional valedor de la empresa.

El 4 de abril de 1858, citados por la primera autoridad local se juntaron en el Ayuntamiento los hacendados y mayores contribuyentes de la localidad, los cuales, tras conocer con exactitud y sobre planos los pormenores del proyecto, unánimemente acordaron emprender de inmediato su ejecución, cediendo a la Virgen, los propietarios de las fincas afectadas por el trazado, cuanto fuese necesario para la apertura de la carretera.

El 12 de abril, con asistencia del alcalde y del capellán, comenzaron las obras en el sitio donde el camino del conocido como "el Caracolillo" enlaza con el de Granada, continuándose hasta el día 23 de octubre.

Como ha ocurrido siempre en todo lo relacionado con la Patrona, el pueblo se volcó en colaboración y ayuda. Las limosnas aportadas directamente por los vecinos alcanzaron los 4.714'50 reales de vellón: y las suplidas a través del Ayuntamiento 15.589'50 reales gastados en "herramientas, espuertas, peones de bestias, pólvora para voladuras, etc." En mayo de 1859 prosiguieron las obras, que se prolongaron hasta el 26 de noviembre. Fruto del turnismo anual en la presidencia municipal, ostentaba entonces la alcaldía don Joaquín Álvarez de Sotomayor. Aquel año se recogieron de limosnas e invirtieron en el camino 19.572 reales.

El año de 1860 se gastaron 11.896 reales entre el 17 de agosto y el 31 de octubre. Las limosnas alcanzaron sólo 1.412 reales porque aquel, como los siguientes años fueron muy calamitosos.

Sin estar todavía concluido el camino, el 20 de octubre de 1861, la venerada imagen de Nuestra Señora de Araceli fue conducida a través de él por vez primera a su Santuario.

Por fin, el 19 de noviembre de 1864 se acabaron las obras de la carretera. En sus márgenes, para belleza del mismo, se plantaron hileras de olmos.