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1851: La bula de ratificación del patronato

"Breve Apostólico de confirmación del Patronato de Nuestra Señora de Araceli."

"Pío IX Papa. Para perpetua memoria. Con mucha razón la Iglesia llama Puerta del cielo y Auxilio de los Cristianos a la Inmaculada María María de Dios, como que exaltada sobre los Coros de los Angeles, goza de tan poderosa mediación ante Dios inmortal, que como escribió San Bernardo, Dios ha querido que todo lo obtengamos por María. A ella pues debemos acudir en todas nuestras tribulaciones, y mirarla como la estrella que, entre las agitadísimas olas de esta vida, nos ha de guiar al deseado puerto de salvación. Por lo tanto, nada Nos es más agradable que excitar a los fieles a su culto y veneración, fortificar su fe en ella y colocarlos bajo su patrocinio.

Bula de ratificación del patronato

Según se Nos ha hecho relación por el Ayuntamiento y Clero de la Ciudad de Lucena en la diócesis de Córdoba, ya desde casi la mitad del siglo diez y seis el Marqués de Comares, después Duque de Medinaceli, hallándose en Roma, mandó hacer una muy hermosa Imagen de la María de Dios, que reprodujese la antiquísima y tan célebre que se conserva y venera en el Templo del Capitolio; y habiendo regresado a Lucena, la propuso a la veneración del pueblo bajo el título de Nuestra Señora la Virgen de Araceli. Muy luego se manifestó hacia ella la piedad de los habitantes de Lucena, y se aumentó en tales términos, que edificaron un magnífico Templo en honor de la Santa Virgen de Araceli, y en todas sus calamidades públicas y privadas acostumbraron recurrir a ella con viva fe y firme esperanza. De aquí resultó que, según los deseos del pueblo, el ayuntamiento y Clero de Lucena proclamaron a Nuestra Señora de Araceli por Patrona y Abogada de la Ciudad; lo cual después fue confirmado en el año de 1792 por el Tribunal Eclesiástico y el Obispo de Córdoba. Nada faltaba en este asunto sino que recayese la sanción Apostólica, y así Nos lo han suplicado con grandes instancias el Ayuntamiento y el Clero de Lucena. Deseando, pues satisfacer sus piadosos deseos. por las presentes letras, y en virtud de Nuestra Autoridad Apostólica, declaramos y proclamamos Augusta Patrona y Abogada de la Ciudad de Lucena a la Santísima Virgen María que en dicha Ciudad se venera bajo el título de Araceli. Procuren, pues, los habitantes de Lucena, con mucho empeño y solicitud, atestiguar y ostentar en adelante su devoción hacia la Madre de Dios, no solamente con actos externos, sino con el ejercicio de las virtudes cristianas, en las que se contiene la fuerza y el fundamento de la verdadera piedad, para que más fácilmente merezcan en todo los auxilios de tan excelsa Patrona. Así lo decretamos y declaramos sin que obste cosa alguna en contrario.

Dado en Roma, en San Pedro, bajo el anillo del Pescador, a 14 de Marzo de 1851, quinto de nuestro Pontificado.- A. Cardenal Labruschini. visto por el Agente general de España en Roma a 23 de Marzo de 1851. V. González de Arnao. Agencia General de Preces a Roma. Madrid 5 de Abril de 1851.- P.O. Casimiro Parra."