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1850: El último impulso para la ratificación del patronato
El día 5 de mayo, en el sermón de la función religiosa de María Santísima de Araceli por la mañana, que predicó don Antonio Rafael Domínguez Valdecañas dijo "que faltando sólo al patronato de esta Señora la aprobación de Su Santidad el Romano Pontífice, debía promoverse atendida la devoción de este Santo Padre a María Santísima".
A esta instancia, el día 9 inmediato, el Ayuntamiento de Lucena, después de asistir a una misa solemne ante la Señora, y de un Te Deum de acción de gracias, celebró cabildo extraordinario para acordar solicitar al papado la ratificación del patronato" Presidía el Concejo, como alcalde corregidor don Rafael Nieto Tamarit y era don Cristóbal del Corral, síndico personero del Común quien hizo presente la sugerencia del señor Domínguez Valdecañas, solicitando a la Corporación "tomase en consideración este pensamiento tan religioso y tan lucentino, adoptando la resolución que le sugiriese su piedad y su celo, teniendo presente la favorable acogida que había tenido en el público, y el entusiasmo y ardor con que se agitaba esta idea en todos los círculos de la Ciudad, habiendo llegado el caso de ofrecer muchos sus intereses y aun toda su hacienda si necesario fuera para llevarlo a cabo.
El Excmo. Ayuntamiento, oída la proposición con el mayor placer, poseídos sus individuos de los mismos sentimientos de ternura y de piedad filial hacia la Madre de Dios con el título misterioso de Ara de los Cielos, y hasta con simpatías particulares hacia la Divina Señora, considerando que la realización de este proyecto contribuirá mucho a la gloria de Dios y de su Santísima Madre, que un Gobierno católico y de consiguiente sus representantes, están obligados a promover que se llenen y satisfagan los deseos de un pueblo eminentemente religioso, cuyo móvil y resorte principal es su fe, y que después de los inmensos males en que nos envolviera la incredulidad del siglo pasado y principios del actual, la Europa toda retrocede espantada hacia sus antiguas creencias, verificándose por todas partes una admirable reacción religiosa. El Excmo. Ayuntamiento pues, persuadido a que en esto cumple un deber Religioso y Social propio de su misión, y por lo que respecta al noble objeto, creyéndose llamado a tomar la iniciativa en una obra tan suya por tantos títulos, después de aprobada el acta anterior, acordó emprenderla sin demora y no descansar hasta llevarla a cabo, siendo de cuenta de sus individuos las expensas que hubiese que hacer para realizarla..."
Días más tarde, en la sala capitular de la parroquia tuvo lugar la reunión de la comisión Ayuntamiento-Clero para instar al Obispo de Córdoba solicitase a la Santa Sede la ratificación del Patronato de Nuestra Señora sobre Lucena, acordándose elevaran la petición el Vicario y el cura más antiguo de la localidad.
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