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En 1668 el papa Clemente IX
concedió nuevas indulgencias para los entonces muy numerosos cofrades
que, confesados y comulgados "visitaren la ermita o iglesia de María
Santísima de Araceli los ocho días primeros siguientes al primer domingo
de Maio en que se zelebra la fiesta Maior de dicha Soberana Ymagen rogando
a Dios por el Bien de su Yglesia, Exaltazión de la Fe Cathólica y salud
del Romano Pontífice, y la misma Yndulgenzia a los cofrades que hicieren
la Nobena o asistieren a ella practicando las diligencias dichas".
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