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1628: Andas de plata para la Virgen, en acción de gracias por haber librado a Lucena de una epidemia de difteria
Para el día 25 del mismo mes, la epidemia había remitido, así se lee en acta capitular de la misma fecha: "Acordóse que por quanto la ermita de nuestra señora de Araçeli no ay más que un santero y siendo ymagen de tan grande devozión y del reparo y consuelo desta çiudad para todas sus neçesidades, y al presente lo a sido para la enfermedad del garrotillo que tanto afligió en esta çiudad y con su venida a ella nos a reparado y librado de la enfermedad y lo demás de los temporales, se acordó que de aquí adelante aya un capellán que viva en la ermita, y para ayuda de costa esta çiudad le dé treçientos reales cada un año, que corran dende el día que se sentare en el dicho capitular la ida a la dicha ermita..."
Juan Jiménez Manjón y Juan Matías, hermano mayor y tesorero de la cofradía de Nuestra Señora de Araceli, encargaron al notable platero cordobés Martín Sánchez de la Cruz la hechura de las andas que aún se conservan y que constituyeron el arquetipo de otras muchas elaboradas con posterioridad.
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