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1628: Andas de plata para la Virgen, en acción de gracias por haber librado a Lucena de una epidemia de difteria

Desde los meses finales de 1627 la difteria producía estragos entre la población lucentina, por lo que a comienzos del año siguiente, se acordó recurrir en rogativa a María Santísima de Araceli por la salud de los vecinos. Así, el 8 de enero de 1628 se acordó "se traiga a la ymagen de nra. señora de Araçeli con la mayor debozión y dezençia que se pueda (...) Y traída y puesta en la parte donde se señalare se le hagan nuebe fyestas, por la tarde se diga la letanía con la salve y la primera fiesta o última haga la yglesia la que quisiere hazer, y la segunda hagan los cofrades de Nuestra Señora de Araçeli y la terçera la cofradía del Santísimo Sacramento, la quarta la plaça, la quinta los mercaderes, sexta sastres, sétima çapateros, octaba contareros y la nobena y última la çiudad si no la ubiere elegido la yglesia, y en caso de que la aya elegido la yglesia, hará la çiudad la primera."

Mª. Stma. de Araceli

Para el día 25 del mismo mes, la epidemia había remitido, así se lee en acta capitular de la misma fecha: "Acordóse que por quanto la ermita de nuestra señora de Araçeli no ay más que un santero y siendo ymagen de tan grande devozión y del reparo y consuelo desta çiudad para todas sus neçesidades, y al presente lo a sido para la enfermedad del garrotillo que tanto afligió en esta çiudad y con su venida a ella nos a reparado y librado de la enfermedad y lo demás de los temporales, se acordó que de aquí adelante aya un capellán que viva en la ermita, y para ayuda de costa esta çiudad le dé treçientos reales cada un año, que corran dende el día que se sentare en el dicho capitular la ida a la dicha ermita..."

Mª. Stma. de Araceli

La consecuencia palpable para la posteridad fue el acuerdo capitular, tomado el 22 de febrero siguiente, de realizar para la venerada imagen las andas de plata: "en haçimiento de graçias de tan grande benefiçio acordó esta çiudad que demás de la fiestas que tiene designadas, de los gastos de su trayda y buelta, se le haga nuestra Señora un trono o andas o lo que mejor pareçiere y para ello se pida entre los Señores Capitulares desta çiudad hagan sus mandas, y esta çiudad para prinçipio dellas manda seysçientos reales, y quatroçientos reales entre los particulares dello más en los ofiçiales, y luego pareçió a los capitulares deste cabildo que entre todos se darían otros seiscientos reales como da la çiudad...".

Juan Jiménez Manjón y Juan Matías, hermano mayor y tesorero de la cofradía de Nuestra Señora de Araceli, encargaron al notable platero cordobés Martín Sánchez de la Cruz la hechura de las andas que aún se conservan y que constituyeron el arquetipo de otras muchas elaboradas con posterioridad.